miércoles, 28 de octubre de 2015

¿Por qué tengo que hablar con mis hijos de mi enfermedad? Por ellos.

Protección por amor

En mi actividad profesional me encuentro muy a menudo el conflicto que existe de informar o no a los más pequeños de la enfermedad grave de un familiar como puede ser un padre, madre o abuelos.

Como Sonia Fuentes dice en su libro “El silenci dels nens”, estas dudas siempre surgen desde el amor, desde el instinto de protección hacia los más pequeños y, consecuentemente, más débiles. Ciertamente es por esto, pero también por otros factores como pueden ser el no saber cómo y cuándo hacerlo y, quizás lo más frecuente, por lo difícil que es afrontar estas malas noticias con los más pequeños y no saber si nosotros mismos vamos a poder actuar como se espera de nosotros, como adultos.

Ya he escrito otras veces sobre este tema, pero en esta ocasión quiero explicar las consecuencias de no implicar a los niños y adolescentes en los procesos de enfermedad de sus seres queridos con la intención de que, tanto padres como profesionales sanitarios y de la educación, tomen conciencia de su importancia.

Consecuencias psicológicas en hijos de personas enfermas

Desde hace varios años se ha evidenciado que aproximadamente el 33% de los niños y/o adolescentes que han vivido el cáncer o muerte de uno de los padres tiene problemas emocionales y conductuales con necesidad de una intervención psicológica específica.

Algunos de estos problemas de salud mental son:

-       Puntuación de forma elevada en escalas de ansiedad.
-       Puntuación de forma elevada en escalas de depresión.
-       Mayor respuesta de estrés.
-       Sentimientos de indefensión.
-       Dificultades en la expresión de emociones.
-       Tendencia al aislamiento social.
-       Disminución del rendimiento académico.


¿Cómo prevenirlo?
 
Comunicar la enfermedad de los padres al niño es un factor importante que los ayuda a dar sentido a lo que está sucediendo cuando los padres están enfermos o en el final de la vida.

Los profesionales especializados pueden ayudar a los niños a presentar un mejor afrontamiento de la situación y del posterior duelo cuando esta enfermedad conlleva la muerte del ser querido, por lo que es necesario que los profesionales sanitarios exploren esta área en incluyan a los hijos en el proceso de información.
Además debemos incluir a los profesionales de la educación que también tienen que implicarse en estas situaciones.

Algunas de las intervenciones propuestas son:

-       Mejorar el conocimiento de la enfermedad del familiar y el tratamiento que va a recibir.
-       Facilitar a los niños una conducta activa de afrontamiento de la enfermedad.
-       Legitimar la necesidades y sentimientos individuales.
-       Identificación, validación y expresión de emociones.
-       Mejorar la comunicación intrafamiliar referente a las preocupaciones en relación a la enfermedad.

¿Cómo hacerlo?

En mi experiencia profesional he podido apreciar la necesidad que tienen los padres de que alguien les guíe en este sentido.

El proceso de enfermedad impacta en toda la familia, y más cuando uno de los afectados es uno de los padres o de los abuelos.  Es necesario que los profesionales sanitarios conozcamos estas necesidades y las incluyamos en parte de la intervención a realizar, con el objetivo de acompañar a estos familiares con las recomendaciones o asesoramiento necesario.

En otra entrada de este blog explico cuáles son estas recomendaciones generales (http://psidudas.blogspot.com.es/2013/04/hijos-de-padres-con-cancer.html).
Es imprescindible individualizarlas en cada caso y, sobretodo, teniendo en cuenta la edad del niño o niña. Aquí tenéis el enlace a estas recomendaciones específicas (http://psidudas.blogspot.com.es/2013/04/hijos-de-padres-enfermos-diferencias.html).


En resumen: si tenéis una enfermedad grave no apartéis a vuestro hijo de lo que está sucediendo y no dudéis en pedir ayuda a los profesionales sanitarios que os están atendiendo.